La Revista Fetac

Los Jeep Willys un símbolo de la cultura del Café

Aunque el Jeep Willys no es de Colombia, llega para marcar la historia, pues se acomoda perfectamente al contexto que se viví¬a en los años 50s para el transporte rural, principalmente de café, jornaleros y recolectores.

Por: Eleuterio Gómez Valencia – Comunicador y Periodista

El origen de la palabra Jeep es muy curiosa debemos remontarnos al ejército de los Estados Unidos y sus Generales de División quienes encargaron un vehículo «General Purpose» o de propósito general todo terreno a los fabricantes de automóviles, los soldados americanos tienen la costumbre de usar diminutivos, poco a poco fueron utilizando las siglas GP que a su vez derivo en la palabra Jeep que se convirtió en un genérico.

 

Willys desarrollo un modelo para la Segunda Guerra Mundial que una vez finalizada en 1945, fueron enviados a Colombia y muchos de ellos terminaron sirviendo en la zona cafetera de Colombia a los campesinos y hacendados de Antioquia, Risaralda, Caldas y Quindío.

 

Y como Colombia es el país del realismo mágico pronto esos utilitarios fueron cargados de sacos de café, racimos de plátano, rocolas musicales, cuadros de colores del Sagrado Corazón o de la Inmaculada Concepción, carrieles paisas, mecedoras, machetes y jaulas de pájaros y empezaron a convertirse en un icono del pais. Sus motores diesel, su poder para surcar los campos arados y carreteras empedradas, atravesar rios y escalar verdes montañas de la mano de los caficultores como Juan Valdéz los hicieron un emblema de la colombianidad.

 

Hoy son utilizados como vehículos de transporte de huéspedes, como taxis, como shuttle o Vans de los diferentes establecimientos de turismo del eje cafetero, hacen parte de la magia del servicio.

 

Gracias a su excelente relación cilindrada-torque, relación de caja, tracción a las cuatro ruedas y capacidad para sortear todo tipo de terrenos, que le permitía llevar grandes cargas de café y otros productos agrícolas, este campero se convirtió en una de las piezas más representativas de la cultura cafetera.

 

El Jeep tradicional también se ensambló en sus series “CJ” a nivel nacional en la planta de Leonidas Lara e Hijos, luego convertida en la Compañía Colombiana Automotriz, entre 1961 y 1976. Su más moderno sucesor, el Jeep Wrangler JL, está disponible en las vitrinas de la marca en Colombia.

 

Si visitamos la zona cafetera colombiana, no te sorprendas si te encuentras por las carreteras a los Jeep Willys o Yipaos cargando una asombrosa cantidad de todo tipo de equipaje: desde pollos, camas, colchones, bicicletas y productos agrícolas hasta pasajeros apretujados en cualquier espacio libre o aferrados a los lados del carro.

 

Al igual que la chiva, el Yipao (también conocido como Jeepao) es una de las expresiones más autóctonas del paisaje y el folclor del eje cafetero en Colombia.

 

Era de alguna manera un carro diseñado para nuestros caminos difíciles. Se importaron y se facilitó que los finqueros del momento los compraran y en ese momento el carro entró a cubrir una necesidad muy importante de esos territorios campesinos. Como podía moverse tan fácilmente hasta las fincas, se convirtió en el carro para transportar café, los jornaleros y los recolectores”.

 

Aunque el Jeep Willys no se originó en Colombia, se convirtió en un elemento clave del desarrollo económico de ese momento —entre la década de los 50 y 70—, en medio de la bonanza cafetera.

 

Este es el vehículo en el que se mueve ese elemento productivo que nos caracterizó y que de hecho nos llevó a ser reconocidos con la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero”.

 

Los precios internacionales cambiaron y entonces los vehículos, aunque seguían sirviendo a la vida cafetera, empezaron a buscar otros caminos. “Ya no son los propietarios de las fincas, sino los campesinos de las veredas, sobre todo los jóvenes, quienes ven en el Jeep un mecanismo de subir en la escala social, ellos no quieren coger café, quieren manejar Jeep y de ahí surgen los yiperos más famosos, que son recordados a través de las proesas que hacían con sus vehículos transportando cosas entre el pueblo y el campo”.

 

Un proyecto de ley que está pendiente de sanción presidencial declara el Willys como patrimonio y se buscará salvaguardar a yiperos. Luego se tendrán que reglamentar medidas especiales para los transportadores.

 

Preservar la tradición yipera y brindar garantías a quienes hoy mantienen viva la tradición de transportar a los campesinos desde las veredas hasta los cascos urbanos, la carga de productos agrícolas e incluso de mostrar la esencia del entorno cafetero a los turistas, así como dar relevancia a todas las expresiones culturales que reviven al yipao, se contempla a través de la iniciativa aprobada por el Congreso.

 

El proyecto número 230 de 2019 Senado – 391 de 2019 Cámara, “por el cual se declara al yipao y a la cultura yipera como patrimonio cultural integrante del Paisaje Cultural Cafetero, PCC, y se dictan otras disposiciones” resta de la sanción presidencial para ser oficialmente una ley.

 

Con esta iniciativa, se reconoce la importancia de la cultura que existe alrededor del Jeep Willys para regiones como Caldas y todos los departamentos cafeteros.

 

A través de 8 artículos se enmarcan puntos como la declaratoria, la inserción del yipao en la política para la protección del patrimonio cultural mueble de la nación, la exaltación de los aportes sociales y económicos; manifestaciones culturales de este medio de transporte y estrategias y políticas para proteger, coleccionar y mantener el uso comercial con fines culturales.

 

Hace algunos meses Salamina presencio un hermoso encuentro y desfile de de automotores de este género que engalano las calles de la ciudad. Veamos una muestra fotográfica de estos camperos que fueron declarados Patrimonio Cultural Mueble de la Nación.

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