La Revista Fetac

Un libro que busca salvaguardar y reconocer el oficio del maestro

Tangarife “El Miguel Ángel de la Cordillera”, es un trabajo investigativo de muchos años por la dificultad para encontrar algunos documentos buscados en archivos de poblaciones antioqueñas como Rionegro y Sonsón especialmente y naturalmente en Salamina ciudad en la que vivió por espacio de 61 años

“El Miguel Ángel de la cordillera”, es un libro que, aunque fue escrito por Fernando Macías con prólogo de Simón Vélez, cuenta con 120 fotografías de las obras más importantes del maestro “Eliseo Tangarife”, promovido por la Fundación Escuela Taller de Caldas y del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano y que hace parte del programa nacional de escuelas y taller, del Ministerio de Cultura.

Este libro es un merecidísimo homenaje a uno de los más grandes cultores de la madera nacido en estos contornos; siendo una verdadera obra del diseño, publicado en finísimo papel, lo que se ha logrado gracias a la Fundación Escuela Taller de Caldas y del PCCC en alianza con Hoyos editores. Es sin lugar a dudas uno de los grandes aciertos editoriales de los últimos tiempos, mereciendo ser adquirido y conservado.

Su lanzamiento será en Salamina este miércoles 8 de septiembre en la sede de la escuela taller a partir de las seis de la tarde. El 9 de septiembre en el salón Rafael Uribe Uribe de la gobernación de Caldas.

El humilde y mulato Eliseo Tangarife, es uno de los más grandes ebanistas colombianos. Nacido en Rionegro Antioquia, llegó a Salamina Caldas, siendo muy joven y es allí donde da rienda suelta a su imaginación y a sus manos, para producir la más excelsa obra en madera de toda la región. Olvidado a partir de su muerte en 1952, su nombre comienza a ser rescatado y tenido en cuenta por historiadores y críticos de arte al comenzar la década de los años 80, alcanzando en la actualidad figuración nacional, hasta ser considerado por los expertos como “El Miguel Ángel de la Cordillera”.

Arquitecto empírico, extraordinario diseñador, ebanista de muchísimos quilates, tornero excepcional, magnifico marquetero, ensamblador, tallista inigualable, eximio fabricante de instrumentos musicales; dominó la tapicería, el chapeado, el calado, la laudería, el ajuste y la talla, la fabricación del armazón, el teñido y pulido, el barnizado, el pintado y dorado, como también, el laqueado o charolado, es decir, descolló en todas las vertientes de su arte.

Superó con su trabajo a Gabriel Orrego, a Juan María Parra, a Alfonso Velásquez Duque, a Luis Muñoz, a Camilo Vieco y a Quico Puerta, los más importantes ebanistas del sur de Antioquia, pudiéndose etiquetarlo al lado de los más geniales constructores de muebles de otras latitudes. Tangarife fue un innovador constante; adecuó las dimensiones del mueble, creó sus propias herramientas, estilizó nuestra fauna y flora para darle un toque muy particular a sus trabajos, imponiendo un sello personal a sus obras que son fácilmente identificables.

Tangarife “El Miguel Ángel de la Cordillera”, es un trabajo investigativo de muchos años por la dificultad para encontrar algunos documentos buscados en archivos de poblaciones antioqueñas como Rionegro y Sonsón especialmente y naturalmente en Salamina ciudad en la que vivió por espacio de 61 años, habiendo sido imposible hallar algún registro fotográfico del personaje, debiendo realizar la pesquisa recurriendo a muchos de sus discípulos, a quienes lo conocieron y al examen meticuloso de un sinnúmero de sus trabajos afortunadamente bien conservados.

Tal vez, el más conspicuo estudioso de la vida y obra del Maestro Tangarife sea Fernando Macías Vásquez, hijo de uno de los más destacados y permanente de sus discípulos, quien durante 51 años acompañó su laborioso trasegar por el moblaje y la arquitectura salamineña que se enriqueció con la esplendorosa y perfecta filigrana de sus creaciones, haciendo inigualables y magistrales portones, contra portones, portadas de comedor, tocadores, arcones, alacenas, moblaje religioso, esculturas y escaparates que perviven en el tiempo y causan admiración en quienes los observan.

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