La Revista Fetac

“El Miguel Ángel de la cordillera”; busca reconocer y homenajear al artesano y a la cuna del paisaje cultural cafetero

Escuela Taller de Caldas

‘El Miguel Ángel de la cordillera’; el libro que busca reconocer y homenajear al artesano y a la cuna del paisaje cultural cafetero

El escrito de este ejemplar nace como una inspiración, agradecimiento y homenaje hacia el maestro Eliseo Tangarife por parte de Fernando Macías Vásquez, un escritor y maestro de la artesanía del municipio de Salamina, Caldas. En este libro no solo se habla de la vida y obra de Tangarife, sino también de las anécdotas y de cómo este maestro del ebanismo se convirtió en uno de los grandes artesanos de la región y de Colombia.

Explica el autor del libro, Fernando Macías que lo tituló como ‘El Miguel Ángel de la Cordillera’, que gracias a las obras de arte realizadas por Eliseo Tangarife la región fue denominada Monumento Nacional, Bien de Interés Cultural del Ámbito Nacional y es Salamina la Cuna del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano.

“Gran parte de los reconocimientos de Salamina se deben a la labor magnifica de Eliseo. Así que decidimos rendirle un homenaje a un hombre que influyó para que esta región fuera declarada como patrimonio de la humanidad por la Unesco”, señala Fernando Macías, quien, además, ha evitado junto a otras personas de la región y la Fundación Escuela Taller de Caldas y del Paisaje Cultural Cafetero que el legado del maestro Tangarife muera para siempre en el municipio y en la región.

Es un libro que tiene un contenido mágico, que revive la artesanía del siglo pasado. Asimismo, el prólogo fue realizado por Simón Vélez, uno de los grandes arquitectos de la guadua a nivel nacional e internacional. Cuenta la publicación con 120 fotografías que recogen las obras más importantes de Tangarife como las que se encuentran en la Basilica La Inmaculada y en las capillas de Las Mercedes y La Valvanera, consideradas patrimonio, las grandes portadas de comedor, los magistrales portones y otras obras igualmente importantes y exclusivas. La obra es promovida por la Fundación Escuela Taller de Caldas y del Paisaje Cultural Cafetero, cuya función es la salvaguarda, protección y gestión del patrimonio cultural colombiano a través de la formación en arte, oficios y saberes ancestrales y tradicionales.

“No se pueden perder el lanzamiento del libro que será el 8 de septiembre en Salamina y dará lugar en la Fundación Escuela Taller y el 9 de septiembre estaremos en Manizales en la sala Rafael Uribe Uribe de la Gobernación de Caldas. Además, tenemos previsto realizar un evento de lanzamiento del libro en Bogotá y Pereira para octubre”, agrega Fernando Macías.

Un hombre que dejó un legado, pero murió en la pobreza

El maestro Eliseo Tangarife; artista, arquitecto empírico, diseñador, marquetero, ensamblador y tallista, entre otros oficios, llegó a Salamina Caldas en 1891 para realizar un trabajo como cualquier otro carpintero, sin embargo, en ese momento tal vez, no se imaginaría que construir una casa en la plaza principal de aquel municipio lo convertiría en un referente para los ebanistas colombianos durante más de un siglo.

“Comienza a desarrollar su trabajo en una población que tenía excelentes trabajadores, porque no hay que olvidarse de esos enormes retablos que tiene la basílica del pueblo, por ejemplo, fueron hechos por dos artesanos salamineños al igual que otras ornamentaciones en madera muy sobresalientes. Sin embargo, llega a refrescar ese arte de tallar madera, realizar diseños únicos y quien, durante más de seis décadas trabajaría en el pueblo para luego ser olvidado por muchos”, señala Macías.

Cuenta la historia que, en 1912, luego de estar varios años trabajando en Salamina, este talentoso tallista, nacido en Rionegro, Antioquía, dejó de utilizar los catálogos europeos, las postales llegadas del viejo continente y estableció su propia escuela y estilo dedicándose a ser feliz a las personas con sus obras de arte, a realizar muebles, portones, mesones y balcones con diferentes diseños de su creación, que nunca se repetían y siempre debían contar una historia. Sin embargo, después de 1952, año en que falleció, el maestro empezó a ser olvidado y sus diseños y obras fueron quedando en el olvido.

Pero en los años 80, Fernando Macías, junto a otros obreros empezaron una batalla para recuperar el nombre de este ebanista colombiano; lograron conservar la bóveda donde reposan sus restos mortales, y allí, comenzó una investigación que duró 20 años en donde recopiló los trabajos del maestro para darlos a conocer a las nuevas generaciones.

Es por esto que Fernando Macías con el libro busca recuperar el arte, incentivar a los artesanos para que con sus manos e imaginación vuelvan a construir casas maravillosas y funcionales, y a utilizar la madera como material para ejecutar diseños tan hermosos.

“Es un trabajo de poco reconocimiento, vimos morir en Salamina a casi todos los artesanos de la escuela Batangarifista en situación de miseria, hubo penurias, tanto así, que en muchas ocasiones hubo necesidad de vender rápidamente sus herramientas para pagar el entierro. Tenemos que trabajar en darle algún estatus al artesano, que con sus trabajos puedan disfrutar de una vida digna, que puedan educar a sus hijos y que las personas valoren el talento que tienen”, dice Macías, quien además, dicta clases en el taller de talla en madera de la Fundación Escuela Taller de Caldas.

“Apoyen la mejor expresión de constancia, dedicación, arte e imaginación que puede tener una persona. La principal meta con el libro es que conozcan las maravillas arquitectónicas que tiene el municipio, porque a pesar de que estamos en una zona tan rica en ese tipo de construcciones y las más destacadas expresiones de arquitectura, muchas personas no valoran ese arte que es maravilloso. Si quieren saber sobre artesanía y arquitectura de la colonización antioqueña, es indispensable venir a Salamina y conocer de primera mano el legado de esos maestros ya desaparecidos”, finaliza Macías.

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